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4 Abr

Blanco roto, de Juan Marqués

juan marqués

blanco roto juan marqués¿En qué pesamos cuando escuchamos «blanco roto»? Yo diría que en la pureza, la limpieza, en las cosas sencillas, simples, sutiles y sin florituras. Todos estos calificativos apuntan a la poesía de Juan Marqués.

Juan Marqués es un poeta, crítico y filólogo zaragozano que nació en 1980 y ha publicado, con anterioridad al que aquí se reseña, dos poemarios: Un tiempo libre y Abierto. Ahora vuelve a Pre-Textos con Blanco roto, pues «el mundo anhela oxígeno y afecto». Doctor en literatura española por la Universidad de Zaragoza, estuvo en la Residencia de Estudiantes y ha trabajado para la Fundación Giner de los Ríos. Además, también ha sido editor de diversas antologías y obras de otros poetas (Federico García Lorca, Luys Santa Marina, etcétera). Es decir, estamos ante un profundo conocedor de la tradición poética, y no sólo de la española.

En Blanco roto nos ofrece una serie de poemas breves, en ocasiones cercanos al haikú, aunque versificando de manera diferente. El ritmo parece conseguirse en ocasiones más por las rimas internas, cuando las hay (pues la mayoría de los poemas están compuestos de versos sin esquema métrico a priori), que por el ritmo acentual. A veces me parece que estamos ante «impresiones verbales» en las que Juan Marqués juega no tanto con la sonoridad como con la sugerencia de las ideas:

«En el Vips de la calle Velázquez

una chica metiendo hielo y flores

en una bolsa roja»

¿Qué encontramos aquí? ¿La belleza ignorada? Quizás podemos incluso imaginar a la chica —con su impermeable rojo, sus botas negras… ¿o acaso es la cajera?—, pero no hay melodía. Esa ausencia, quizá, sea una manera de protestar por la ausencia de la misma poesía en la vida cotidiana.

Hay frases felices y algún deslumbramiento verbal. La forma de rematar algunos poemas despierta los sentidos:

«Escarbo en la belleza

para sobrevivir

hasta hacerme sangre».

El libro se divide en cinco partes bien diferenciadas: «Principios», «Otra cosa», «No ficción», «Las perspectivas» y «Blanco roto». En su decurso, el autor nos lleva hacia delante, «es la vida que vuelve, como un río». Blanco roto sigue la estela de sus predecesores con una poesía sencilla. Sus versos son depurados, limpios (incluso, podríamos decir, modestos) y, a la vez, inagotables, en el sentido de que con cada relectura se podría encontrar algo nuevo. Es un libro agradable, se lee bien y algunos poemas pueden dar que pensar, pero no me parece redondo. Entre otras cosas, echo en falta algunas imágenes y encuentro cierta irregularidad que pivota entre la emoción de poemas como «De la mano» y la indiferencia a la que me arrojan otras composiciones. De esbozar una marca de continuidad, sería esta: Marqués busca continuamente la belleza.

«Cuida de mí, canción

di lo que yo no pude

cuando puedas».

Ernestina González Causse

Licenciada en Historia del Arte y profesora de esta disciplina. Se ha dedicado con preferencia a aquellas realidades cuyo contenido es fundamentalmente estético: arte, literatura, fotografía, música y cine. Ejemplo de esta dedicación son tanto su blog, La letra con salsa entra, en el que se aúna la reflexión sobre la belleza con la alimentación, cuanto su colaboración en Comida’s Magazine, revista en la que escribe y para la que hace fotografías. Actualmente, esta inmersa en un proyecto fotográfico y realiza colaboraciones literarias.

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