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4 Dic

Animales que hacen cosas en silencio, de Lolita Bosch

Lolita-bosch

animalesquehacencosasCuando cae en mis manos un título tan bueno como Animales que hacen cosas en silencio, cuando la portada es una coloreada selva, cuando esta edición en tapas duras proviene de Kalandraka y cuando me entero de que hay que leerlo en vertical y apaisado, sé que tengo ante mí una obra de arte. ¿Un álbum ilustrado para niños? No estoy muy segura, porque cualquier adulto sensible disfrutará con la prosa poética y surrealista (o poesía sin ataduras) de Lolita Bosch, una escritora catalana a la que México le ha contagiado (es una opinión personal) el espíritu de la poesía épica, dramática y lírica de ese país. Un ensamblaje perfecto porque su texto es onírico y la temática de Animales que hacen cosas en silencio es el sinsentido. Es el disparate literario, aunque, ¿cómo no vamos a creernos que es posible volar con nuestra imaginación? Vamos, que levante la mano quien no lo haya hecho alguna vez en su vida.

Animales que hacen cosas en silencio es un viaje que comienza recordando a un perro (¿el mismo al que está dedicado este extenso poema? Sí, el mismo). Un viaje que comienza en total silencio y con la siguiente frase: “Una ballena recién nacida está durmiendo.”

El silencio solo dura ese momento, esa frase, porque inmediatamente se rompe cuando comienzan a discutir un par de monos. A partir de aquí, aparecen en escena todo tipo de animales, todo tipo de situaciones, todo tipo de lugares (sobre todo, el mar y el cielo). Comienza el vuelo en un viaje imposible: un pulpo convertido en carroza, cangrejos transparentes que no se acuerdan nunca de nada, hormigas que tejen pétalos para hacerse sombrillas que las protejan del llanto de las olas, delfines que no ayudan a curar la tristeza:

Y es que no es cierto que los sonidos que emiten los delfines debajo del agua

curen la tristeza.

Ese crich, crich solo lo hacen porque siguen masticando. No para ayudar a nadie.

Porque cuando los delfines se tragaron las grúas de las ciudades de los enanos

de las playas rocosas, olvidaron fuera el aceite.

Y las grúas no son fáciles de comer.

Pero no es cierto que el crich, crich cure.

No, no es cierto.

Como no son ciertas t a

a

a

a

antas y tantas cosas.

Por eso es mejor inventar que creernos todas las cosas que son mentira.”

Animales que hacen cosas en silencio habla del echar de menos (esa mascota que ya no está, por ejemplo, y que no olvidamos: “Volar fiel como los perros que nunca roban juguetes./ Porque así son los perros./ Oh, mi perro”). He hablado por teléfono con la autora, Lolita Bosch (tan amable, tan cercana, que lo mismo está en México que en Barcelona, como en estos momentos) y me ha contado cuánto echa de menos a su perro Gos, su gran amigo, su mejor amigo, su amado compañero durante 14 años. El perro al que ha dedicado este libro y un altar doméstico (propio de la cultura mexicana, me dice) en el que ha colocado, entre otras cosas, un ejemplar de “Animales…”, el único libro de ella que hay en toda la casa (y eso que ya lleva 77 publicados):

Y hoy vive en un altar de colores

rodeado de campanas de tela

flores, animales de madera

afecto.

Pues sí, en este álbum ilustrado repleto de poesía también se habla de la muerte y del llanto (“Porque a veces los peces vuelan entre las rocas marinas y se olvidan de respirar./ Y porque a los peces olvidadizos se les hacen funerales sin música.”). Lolita Bosch me comenta que en México se convive con la muerte de una manera sana, se convive con naturalidad, teniendo presentes en el día a día a los que ya se han ido (se oyen ruidos, un portazo, algo que se cae, y ya se sabe que es uno de sus difuntos. Pero lo dicen  y lo sienten sin miedo. Como debe ser).

Animales que hacen cosas en silencio habla, sobre todo, de nuestra imaginación alcanzando lugares increíbles. Y nos lo pregunta:

¿Y tú? ¿Ya volaste?

¿Ya viste los collares de las estrellas, los calamares que viven en el cielo

y los mantos de la luna que curan a las ranas secas que lloran como las olas?

Lindo, pero frío.

Porque hace frío en el cielo.

Y también nos enumera de cuántas maneras podemos volar:

“Volar agresiva como las panteras que defienden las entradas de los agujeros negros”.

O bien “Volar familiar, como los elefantes”.

O tal vez “Volar preocupada como vuelan los cocodrilos”.

O quizá “Volar segura como vuelan las jirafas hasta las copas de los árboles

para comerse las mejores frutas de la sabana”.

imagen 1Y tras tantos vuelos y tantos personajes… el regreso. Volver a la tranquilidad, al silencio con el que comenzó todo, al deseo de “Respirar como respiran las vacas cuando dan a luz./ Cuando lamen los cuerpos de sus torpes becerros y sonríen./(…) Y para dormirlos, cada noche, les leen libros.”

Las ilustraciones de esta obra han sido realizadas por la artista argentina Rebeca Luciani. Autora e ilustradora se han compenetrado muy bien en este trabajo, quizá porque ambas comparten el dolor por una mascota fallecida (la de Rebeca es un conejo llamado Firuláis, que también aparece en el libro. Un guiño como otro cualquiera). Esta ilustradora, muy gentilmente, me ha respondido a las siguientes preguntas para que podamos tener una visión más amplia de “Animales que hacen cosas en silencio”:

Encontrarte con un texto tan surrealista, ¿te ayudó a la hora de realizar las ilustraciones (por tener más libertad) o quizá sucedió todo lo contrario?

¡Encontrarme con el texto de Lolita fue toparme con una patata caliente! La verdad es que me asusté un poco, pues no solo es surrealista sino que también es poesía y para mí, tan habituada a los álbumes, eso implicaba todo un desafío. Pienso que esa misma incomodidad que tuve con el texto a primera vista es lo que me permitió bucear por aguas más profundas y desconocidas para mí y descubrir una nueva forma de contar y por ende sorprenderme. Agradecida estoy a este libro y a sus editores por esta posibilidad maravillosa.

¿Qué técnicas has empleado en la realización de este trabajo? Me refiero a que hay dos muy diferenciadas: las figuras “reales” (niño, conejo, perro… con un estilo diferente) y las que corresponden al mundo vegetal y animal. ¿Te interesaba crear esos dos espacios diferenciados?

La técnica que he utilizado es grafito y anilinas. En cuanto a lo que me dices de dos mundos diferenciados… la verdad es que no lo percibo así, y por ende no hay ninguna intención de mi parte de que así sea. Pero lo bueno del mundo de los libros es que siempre, quien completa la mirada, es el lector. Así que ¡bienvenida sea tu observación!

¿El tamaño importa en el álbum ilustrado? ¿Crees que un formato más amplio hubiera quedado mejor en Animales que hacen cosas en silencio?

 ¡Claro que importa!, el tamaño en que cuentas las imágenes no es algo secundario, es el espacio en que ellas viven. En cuanto a si le hubiera ido mejor un formato un poco más grande… En principio te diría que sí, pero lo tengo ya tan visto así que me cuesta imaginármelo.

Esta última pregunta también se la he formulado a Lolita Bosch, la cual me dice que no, que este tamaño (16×25) es el exacto, que Animales que hacen cosas en silencio es un libro muy portátil precisamente gracias a sus medidas. Me cuenta, también, que está muy agradecida a Kalandraka y a Rebeca Luciani y que siempre había querido escribir un libro de poesía así, como este, porque en México es muy común que los  niños lean poesía en las escuelas.

Así pues, vuelvo al planteamiento del principio: ¿Animales que hacen cosas en silencio es un álbum infantil? ¿A partir de 12 años, como recomienda la editorial? Bueno… quizá se podría recomendar para todos aquellos lectores que queremos lecturas diferentes y de calidad, sin esposarnos con eso de la edad recomendada. Lectores a los que nos gustan los cuadros surrealistas, como los de Remedios Varo, que también era catalana, que también residió en México (igual, igual, que Lolita Bosch). Sí, el libro me ha recordado a sus cuadros. Por el surrealismo, por supuesto. Porque ambas vuelan con la imaginación y se permiten obras así, imposibles, disparatadas (a pesar de que me cuenta Bosch que a ella no le gusta Varo, quizá porque en México no hacen más que hablar de esta pintora).

¿Alguna pega? Sí, su formato. Considero que tanta belleza no se puede guardar en tan solo 16×25 centímetros, que su lectura vertical y apaisada pide abrirlo más para poder leerlo en todo su espledor. Pienso que sus preciosas ilustraciones necesitan más espacio para que también ellas puedan alzar el vuelo. Pero, a pesar de todo: ¡Qué gran libro!

ENLACES DE INTERÉS:

-Ficha de la editorial Kalandraka: http://www.kalandraka.com/es/colecciones/nombre-coleccion/detalle-libro/ver/animales-que-hacen-cosas-en-silencio/

-Web de Rebeca Luciani: http://www.rebecaluciani.es/

-Lolita Bosch: http://www.kalandraka.com/es/autores/detalle/ficha/bosch/

Carmela Trujillo

Ha publicado “Esto no puede seguir así” (Premio de Narrativa Infantil Vila d’Ibi 2006. Anaya, 2007), “Un viaje pendiente” (Libresa. Ecuador, 2011), “Lo recuerdo perfectamente” (Anaya, 2011), “Cuando las vacas toman el té de las 5” (San Pablo, 2011), “En las nubes” (Anaya, 2012), “La lluvia llegó con Gabriela” (Algar, 2015) y también “Y de repente, echándola de menos” (Zonacuario. Ecuador, 2015).

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