Subir
6 Sep

Constanza Anabalón: “Todos estamos heridos”

constanza

Fotografía de portada: Sebastián Uribe Díaz 

Si hay un país protagonista en la nueva narrativa latinoamericana que se viene escribiendo, ese es Chile, lo cual en buena medida se debe a la presencia de las editoriales independientes entre las que destaca nítidamente  “La calabaza del diablo”, sello que apostó el 2016 por Constanza Anabalón Tohá (Santiago de Chile, 1987) y su novela Caja de resonancia. Aprovechando su paso como parte de la delegación chilena durante la Feria Internacional del Libro de Lima, pude conversar sobre ella sobre dicho libro y otros temas.

Superar el trauma del duelo, significa aprender a vivir con ello, aceptar que esté siempre presente. ¿Cómo fue el proceso de dotar de vida a una ficción con una fuerte presencia tanática, a partir de la ausencia de la madre?

Pienso en uno de los epígrafes del libro, proveniente de un fragmento de una entrevista que se le hizo a Alejandra Pizarnik: “Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.”. Ella decía que el poeta es el gran terapeuta, que conjura y exorciza esos dolores. Y que, además, los repara. Esto lo relaciono con la protagonista del libro. Cómo ella va tomando estos fragmentos dolorosos para armar una historia. Para rearmarla, en realidad. Alejandra, la protagonista, va sanando en este ejercicio. La herida siempre está, el punto es aprender a vivir con ella.

¿Cómo se vincula tu narrativa con la poesía, ahora que mencionas a Pizarnik, cuya poesía se fue volviendo sombría, oscura, siempre al borde del abismo?

Antes leía y escribía mucha poesía. En la novela incorporé algunos textos poéticos, al final de cada capítulo. Me llama la atención el poder conjugar la narrativa y la poesía. Experimentar en ese sentido. Y sí, al leer los diarios de la Pizarnik quedé con la sensación de que, a medida que pasaban los años, se iba volviendo cada vez más sombría. De todas formas, recuerdo un pasaje en particular donde ella dice que ve cómo los recuerdos van cayendo en un pozo oscuro, y que su angustia pasa por el olvido. Que cada esfuerzo actual sea un recuerdo futuro, el que será visualizado según la subjetividad del momento. Que anhela la lucidez, pero teme no hallarla nunca. En ese sentido, veo que su búsqueda y su poesía puede resultar luminosa también. Para poder ver la luz, también hay que ver la oscuridad. Hay que ir hasta el fondo del dolor, hasta el fondo del lenguaje, para encontrar eso que se busca.

Hablar de familia como una institución autoritaria en la literatura latinoamericana es algo que siempre se ha dado, pero poco se había explorado hasta años recientes como se hace ahora, las relaciones conflictivas entre hijas y madres.

Me interesa mucho leer respecto a ese tema, a la relación madre e hija. Pensaba en la novela “Buena alumna” de Paula Porroni, donde se va develando lentamente el daño latente, subterráneo, en la relación madre-hija. Distinto es el caso de “La profesora de piano”, de Elfriede Jelinek, donde el daño y la simbiosis están a la vista. Tal vez ahora se puede ahondar más en este tipo de relación, mostrarse de forma más descarnada. Poder ahondar en los matices. Indagar en esa relación que siempre es tan compleja, ¿no? Pensaba en los cuentos infantiles. Siempre la mala era la madrastra. Tal vez no era la madrastra realmente, sino la madre. Detrás de eso hay un discurso de cómo debería vivirse la maternidad, la idealización de “ser madre”. Un estereotipo de madre, la “buena madre”. Supongo que también se sostiene en el discurso de la obligatoriedad de la maternidad: de serlo, por una parte, y luego las características que debes tener para ello. Me gustó mucho el ensayo “Contra los hijos”, de Lina Meruane, donde se habla, entre otros temas, de los estereotipos de la maternidad.

¿Qué es lo que hace la literatura frente al duelo?

Quizás una forma de hacer el duelo sea a través de la palabra escrita. Como una plataforma desde la cual poder mirar, poder mirarse. Escribir como una forma de recuperar el relato, de reconstruir la memoria. El trauma, el golpe, los golpes dejan una inmensidad de vacíos, de lugares oscuros, de historias no contadas. La barbarie hace eso. Ya sea dentro del hogar, o dentro un país entero. En lo micro y macro nos encontramos con estos duelos, con estos traumas arrastrados, con estas verdades que nos faltan. Con estos fragmentos y trozos por rescatar. Con estos cuerpos que no están. Tal vez por eso en la literatura chilena actual hay mucho de escritura fragmentaria. Es un reflejo, en algún sentido, de este trauma que comenzamos recién a vislumbrar. Creo que la literatura es una buena compañera en este proceso de reconstrucción, después de la devastación. Reconstruirse a partir de la escritura.

Pienso también en la memoria y en la necesidad de recordar. Especialmente en estos momentos, en que en mi país se libera a criminales de lesa humanidad sin ninguna vergüenza, contraviniendo todos los tratados internacionales de Derechos Humanos.

¿Cómo ves las políticas culturales en Chile?

En Chile, por ejemplo, existe el Fondo del Libro, que entrega becas de creación, de formación, de apoyo a las microeditoriales, de fomento a la lectura, entre otras. O el programa de internacionalización del libro y autores chilenos, que ayuda a financiar la participación en ferias del libro y otras instancias. Son fondos de gran utilidad para el desarrollo y difusión del trabajo escritural, especialmente para escritoras y escritores emergentes. También para las editoriales independientes. Encuentro muy interesante el espacio que se está abriendo en estas editoriales también, al tener mayores posibilidades de publicación, al jugársela por textos más arriesgados y por escritoras y escritores que no son conocidos.

Siguiendo con el tema  de fondos, pensando en qué cosas hay que trabajar, en qué falta avanzar, el otro día escuchaba una entrevista que le hicieron a Carmen Mantilla, poeta y gestora cultural. Ella hablaba de la línea de investigación que está desarrollando, que tiene que ver con la invisibilización del trabajo de obra poética de mujeres. Ella empezó a analizar datos de la participación en los fondos de cultura, y de la adjudicación, por ejemplo, según género. Los resultados que comentaba eran súper interesantes. Mencionaba que el año 2012, el 90% de las becas de creación que entregó el Estado fueron para hombres. El punto era, entonces, si esa diferencia tenía que ver con que postulaba el 90% hombres y 10% mujeres, u obedecía a otra cosa. Encontró que, en la postulación, un 60% eran hombres y un 40% mujeres. También ha analizado qué ocurre en todos los géneros a postular y, por ejemplo, en la categoría donde había una mayor adjudicación para mujeres era en literatura infantil. Me parece de suma relevancia poder indagar y ahondar en estos temas. Supongo que esto tiene que ver también con que el patriarcado es algo que se reproduce en todos los ámbitos de la vida social, y el literario no está exento de ello.

¿Qué escritores y escritoras han marcado una influencia en ti?

Pienso en algunas lecturas que me han marcado. Por ejemplo, “El gran cuaderno”, de Agota Kristof. Pienso también en Virginia Woolf, “La señora Dalloway”, “Las Olas”. “Memorias de una joven formal”, de Simone de Beauvoir. O “El amante”, de Marguerite Duras. Antes me gustaba mucho leer obras de teatro, tragedia griega, también algunas obras de Eugene O`Neill, de García Lorca. Un poco ecléctica. De poesía, la Pizarnik, Tellier, Stella Díaz Varín, Adrienne Rich. De Chile, Maria Luisa Bombal, Maria Carolina Geel, entre otras.

Un libro que te haya gustado recientemente y que te gustaría comentar.

Hace un tiempo atrás leí la novela “Nieve, perro, pie”, de Claudio Morandini. Fue publicada en Chile por Edicola Ediciones y traducido por Macarena Garcia Moggia. Es la historia de Adelmo, un ermitaño, y su perro. El libro es una belleza. Bello y triste. No daré muchos spoilers, para que lo lean.

Sebastián Uribe Díaz

Lima,1992. Bachiller en Economía por la Universidad de Piura y Licenciado en Administración por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estuvo en el curso de Economía Avanzada del Banco Central de Reserva. Es director de la sección de Cultura del portal web "Punto y Coma". Ha publicado reseñas literarias en "El Dominical" del diario El Comercio y los portales "El Roommate" y "Solo Tempestad". Su blog personal es "Un perro romántico". Se encuentra buscando espacio para sus libros.

Todavía no hay comentarios

¡Danos tu opinión!