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18 Ago

El hundimiento, de Manuel Vilas

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El hundimientoA pesar de su relativa juventud, el Premio de Poesía “Generación del 27”, que organiza el Centro Cultural Generación del 27 de Málaga, se ha convertido en uno de los más consistentes y prestigiosos de entre la maraña de certámenes que anualmente se convocan en nuestro país, gracias a una más que acreditada nómina de poetas galardonados; por recordar algunos de ellos: Jaime Siles, que lo ganó en la primera edición, en 1998, con el espléndido Himnos tardíos, Luis Muñoz, J.A. González Iglesias, Lorenzo Oliván, L. Antonio de Villena, Benjamín Prado, Aurora Luque o Josep M. Rodríguez. A ellos se suma ahora Miguel Vilas con El Hundimiento, un  libro con muy pocos complejos y mucho compromiso.

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) ha publicado seis novelas -la última, Setecientos millones de rinocerontes, este mismo año- y escribe artículos para diversos medios como ABC o El Mundo. Como poeta, es autor de El Cielo (DVD, 2000), Resurrección (Visor, 20015), que obtuvo el “XV Premio Jaime Biedma”, Calor (Visor, 2008), ganador del “VI Premio Fray Luis de León”, Amor. Poesía reunida, 1998-2010 (Visor, 2010) y Gran Vilas (Visor, 2012), “XXXIII Premio Ciudad de Melilla”. Ha escrito además varios libros de ensayo. El Hundimiento podría resumir con bastante eficacia todo el mundo literario, si no también el no literario, de Manuel Vilas. Llama especialmente la atención el esmero de la editorial en cuanto al texto de la cubierta posterior y en la elección de la ilustración de la cubierta. El primero, lejos de la verbosidad endeble a que este tipo de textos nos tiene acostumbrados, describe de modo inmejorable el contenido del libro y da sus claves en justos términos: “devastador”, “crisis autobiográfica y de carácter existencial”, “la España actual, con todos sus problemas políticos y económicos”, “tensiones entre riqueza y pobreza”, y “personajes misteriosos y alegóricos”. La ilustración, como decimos, no puede ser más apropiada, incluso por su nombre, Perro semihundido, que Goya pintó en 1819, época de crisis personal del artista y de crisis también para España.

El Hundimiento -inusualmente extenso: 49 poemas a lo largo de 146 páginas-  abre con citas de Malcolm Lowry, Scott Fitzgerald, Philip Roth y Lou Reed, autores que anticipan un universo de referentes culturales, pero sobre todo literarios y musicales, muy abundantes en todo el libro, que han marcado a las generaciones de nacidos en torno a la primera mitad de los años 60. En algún caso, esas referencias llegan a adquirir carácter de elegía: en el poema “16 de agosto de 1977” (pàgina 52), sobre Elvis Presley; “Spiritual” (87), sobre Bob Marley, o en “Príncipe de Aquitania” (137), sobre Lou Reed. Sin embargo, los dos grandes ejes temáticos en que el libro se sustenta están en su nombre: “hundimiento”, como “depresión”, y también, como “decadencia” o “ruina”. En cuanto a la primera acepción, en efecto, la persona que habla en los poemas es un hombre deprimido, seguramente alcohólico y al borde del suicidio en muchos de los poemas: “El inmaculado” (14), el siguiente, “Los nadadores nocturnos”, o “La fenêtre” (97), por decir algunos. Sea ficción o realidad, o cuánto haya de cada una, poco importa, pues, recordando a Pessoa en su “Autopsicografía”: “El poeta es un fingidor./ Finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ el dolor que en verdad siente…” La segunda acepción, más física y material, nos remite a la crisis económica y política de España en estos últimos años. Léase, por ejemplo, “España, un poeta inglés te odió” (26), “En las altas esferas” (79), “Canción callejera” (84), con cita de la clásica “Walking on the wild side”, “España, duerme” (127), que nos lleva al Blas de Otero de “España, no te/ aduermas”, o el último y extenso, “Spanish dream”.

Con lo dicho, es ya inevitable hablar de “poesía social” y preguntarse si El Hundimiento y otros libros de poesía aparecidos a raíz de la actual crisis económica y sus consecuencias pueden considerarse como tal. El término “Poesía social” se acuñó para referirse a la poesía de denuncia social y contra la España del franquismo escrita sobre todo en los 50 y 60. Diríamos que, salvo este último aspecto, El Hundimiento comparte con aquélla todos sus rasgos principales: el ya referido de denuncia o protesta contra una situación social injusta, enfoque en el ser humano y sus problemas, preocupación por España y uso del verso libre. Pero es más: es un libro político y valiente, en el que el poeta dice como le da la gana lo que piensa y lo que le quema en las entrañas, mostrando sin reservas su posición política. No hay métrica ni retórica, y el lenguaje no puede ser más coloquial, intencionadamente barriobajero en muchas ocasiones, a la manera de L. Reed. Es también un libro de amor y de nostalgia, en el que se evocan seres, ciudades y momentos amados: es recurrente la figura del padre, que ya aparece en el primer poema; amargamente conmovedor es el que recuerda la muerte de su madre (“974310439”, en página 88); en “Madrid” (107) se canta a la ciudad y a todas las ciudades. Y es un libro cuajado de preguntas sin respuesta sobre el mundo y la existencia, que nos urge a revisitar una y otra vez la literatura y la música que forman parte de nuestra vida y nuestro cuerpo, como la sangre o la piel.

 

El hundimiento, Manuel Vilas, XVII Premio de Poesía “Generación del 27”, Colección Visor de Poesía, 2015.

Valentín Carcelén

Licenciado en Filología Anglogermánica, completa estudios en la Universidad de Sheffield. Profesor de la UCLM. Tras la aparición de sus primeros poemas en varias revistas y antologías, publica La pradera asfodea (1993) y Cámara oscura (2000), ambos en Ediciones de la Diputación de Albacete. En 2004, publica Diario ausente (El Toro de Barro) y en 2010 Hilo de hormigas (Almud Ediciones). Es traductor de la antología Penúltima poesía británica y de los Poemas sueltos de Philip Larkin. Su obra aparece en numerosas antologías, entre otras: Poetas de la Confitería (1999), Mar Interior. Poetas de Castilla-La Mancha (2002), Alfileres. El haiku en la poesía española contemporánea (2004) y Aliendos (2006).

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