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10 Abr

El libro de los bolsillos, de Gonzalo Maier

gonzalo maier

bolsillosOKLo confieso. No me suelen gustar los microrrelatos. La microliteratura, en general, me produce cierto estupor (cuando no temblores a lo Nothomb) y, a pesar de la brevedad, me cuesta horrores acabar un libro. Está la honrosa excepción de Augusto Monterroso. Solo puedo justificarlo en que cuando yo empecé a leer, Monterroso ya estaba allí. A esta excepción tengo que añadir una nueva, la del chileno Gonzalo Maier (Talcahuano, 1981) que con su El libro de los bolsillos, editada por Minúscula, continúa la senda iniciada en Material Rodante. El chileno plantea un proyecto narrativo de formas breves donde prima el interés por los detalles, por lo cotidiano, alejado de grandes relatos.

El libro de los bolsillos es un libro de relatos pero que puede ser leído como una novela donde los protagonistas son los pequeños objetos que podemos encontrar en los bolsillos. El autor elabora un catálogo de cosas que podemos guardar en los compartimentos de nuestros pantalones y cazadoras, donde cabe de todo, desde un peine hasta una carta suicida pasando por nada. Porque el vacío también está presente en este inventario imposible que le sirve a Maier para reflexionar acerca de la vida, contar anécdotas históricas o pequeñas narraciones de corte más intimo. Este es uno de los grandes fuertes del libro, la capacidad del autor para combinar una erudición de bolsillo (nunca mejor dicho) con una literatura más cercana donde las pequeñas historias cotidianas se van superponiendo entre sí. Con ello traza una genealogía imposible de fragmentos vitales, donde los detalles cobran importancia, y a partir de estos el relato se construye dando peso a aquello que por costumbre se olvida y que tiene cabida en las narraciones.

Recuerdo que los personajes de Los Maia de Eça de Queiroz estaban fascinados con el bric-à-brac, ese coleccionismo diletante en el que se juntan objetos con escasa relación entre sí con el único fin de adornar estancias o rincones del hogar. Recordaba esto al leer El libro de los bolsillos porque lo que Maier hace es trazar una suerte de bric-à-brac personal donde distintas cosas -de valor variable y utilidad cuestionable- se van sucediendo con el objetivo de mostrar los recorridos de una vida. Si uno vacía los bolsillos encontrará vestigios de una vida pasada, pruebas de un presente y hasta pistas de un futuro próximo. Maier es históricamente minucioso en «Condones», hace reflexionar en «Gameboy» o indaga en su biografía personal a la hora de describir algo tan etéreo como la «Esperanza». El autor chileno plantea un libro de relatos que es de todo menos convencional, que se puede entender como novela de objetos, ensayo sobre lo material (y lo inmaterial) o una propuesta de biografía fragmentaria. En ese juego narrativo y temático es donde se mueve con soltura el escritor y donde más disfruta un lector entregado a esta épica de lo mundano.

Maier parte de la anécdota, lo que hay en nuestros bolsillos no deja de ser anecdótico en muchos casos, para crear una pequeña obra cuya singularidad radica en el tema elegido, así como en la sutil sensibilidad del autor. Es cierto que este planteamiento ya se encontraba en Material rodante, su anterior obra. En esa ocasión sus trayectos en tren le servían para reflexionar de forma más o menos desordenada. Considero que en ese caso el punto de partida era más fuerte, favoreciendo así la narración. En El libro de los bolsillos, las conexiones son más débiles. No es un problema fundamental del texto y el sendero trazado por Maier se sigue sin problema, pero desde mi punto de vista es algo menos claro, con menos peso en el mismo.

En los tiempos vertiginosos que vivimos, donde impera el consumo rápido y el usar y tirar, Maier lleva a cabo un collage de objetos perdidos, fragmentos olvidados de nosotros mismos y sobre todo de aquellas pequeñas cosas en las nunca reparamos por estar siempre presentes. Dice el dicho popular que el diablo está en los detalles. No tengo dudas de que junto a él, está Gonzalo Maier para narrar con su suave prosa, lo que desconocemos de los objetos cotidianos. Aquello que se pierde en los bolsillos de la memoria.

Enrique León

Nacido en Sevilla y Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. En esa misma institución cursa el Máster de Enseñanza Secundaria y el Máster de Estudios Americanos. Actualmente es doctorando en Literatura Hispanoamericana con una tesis sobre literatura centroamericana. Lector desde siempre, en los últimos tiempos también escribe reseñas de narrativa hispanoamericana contemporánea. Es el responsable del blog Fondo de Lectura (fondodelectura.wordpress.com).

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