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23 Abr

Sara Herrera Peralta: “Soy una expatriada por voluntad propia”

entrevista sara

Hace unas semanas charlamos en Londres con Sara Herrera Peralta, de escritura y vida, de la literatura y su mundo, de amigos y editores. Fotografías de Alina Bejan.

¿Qué destacarías de tu último libro, Quien mire hacia abajo, pierde?

Quien mire hacia abajo, pierde recupera la estructura de De ida y vuelta, el segundo poemario que publiqué, con alguna que otra diferencia. Es un trayecto en tren de cercanías pero es en realidad un trayecto vital y son preguntas, sobre todo preguntas, y es también una búsqueda. Lo publicó la editorial canaria Baile del sol y todos los beneficios de autor están destinados a W4 (Women’s WorldWideWeb), una plataforma en Internet dedicada al empoderamiento de mujeres y niñas en todo el mundo dentro del marco de los Derechos Humanos.

A pesar de ser muy joven has pasado ya buena parte de tu vida viviendo y trabajando en el exterior. Has conocido muy de primera mano ese muestrario global de la condición humana que son las grandes cosmópolis europeas, como París y Londres. Tus lectores saben que esta experiencia forma parte importante de tus libros. Ha sido integrada en tu escritura y elaborada a través de ella. ¿Pero de qué manera ha contribuido esta condición de expatriada al hecho de convertirte en escritora, en poeta?

Gracias por llamarme joven con casi 34 años. Considero que soy una expatriada por voluntad propia y, por ende, una privilegiada. Vivir en el extranjero desde hace ahora siete años me ha dejado, me sigue dejando, muchas más cosas positivas que negativas. Gente con pasados y culturas muy diferentes, nuevos idiomas, paisajes distintos, muchas más puertas abiertas. También está lo negativo: la familia y los amigos lejos, pero procuro ver el vaso más lleno que vacío, así que sigo manteniendo la costumbre de dar las gracias cada vez que me levanto por la mañana y me doy cuenta de que, a pesar de las dificultades, todo va.

La poesía llegó antes de ser la extranjera en todas partes. Es decir, cuando yo decidí irme a vivir a París ya hacía unos cinco años que escribía poesía aunque aún no hubiese publicado nada. Por lo tanto, esta condición no ha contribuido en nada al hecho de escribir poesía, aunque luego haya sido, como bien dices, integrada en mi obra.

¿Qué diferencias encuentras entre París y Londres?

París me parece una ciudad con una indudable belleza arquitectónica que es superior a la de Londres. Eso es lo que a mí me parece, además de que tiene un halo bohemio que sigue recordando que la ville lumière se mantiene viviendo del pasado. En ese sentido, París es para mí la ciudad más hermosa del mundo. Londres es una ciudad más seria, más monótona en lo arquitectónico pero más moderna, con más oferta cultural, mucho más viva, siempre en movimiento.

París me parece más difícil para vivir en ella que Londres siendo extranjera. El parisino, que no el francés, suele ser (disculpa los tópicos, pero te aseguro que éste se cumple) una persona difícil y cerrada, quejicosa. Eso hace pesada la vida diaria, desde el trabajo en la oficina hasta la compra en el supermercado. En Londres, sin embargo, están más acostumbrados a la mezcla. Aquí no me siento tanto la extranjera como en París, a pesar de mi acento y a pesar de no acostumbrarme aún a la falta de luz de estas ciudades.

París y Londres me parecen dos capitales muy diferentes, a pesar de ser dos ciudades europeas tan bien comunicadas.

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¿Te ha marcado o empujado a la hora de escribir, esta experiencia de vivir en estas megalópolis globales?

Me ha empujado más bien. Cuando empecé a escribir de forma asidua, cuando la escritura se convirtió para mí en una necesidad, fue mucho antes de irme al extranjero. Empecé a escribir por necesidad antes de sentirme una extranjera. El hecho de sentirme una extranjera ha propiciado un tipo de poesía y es cierto que, si bien no ha determinado esta vocación, sí que me ha empujado a escribir.

Cuando yo me marché a París lo hice voluntariamente, de hecho para mí París era un sueño. La experiencia no se vive de la misma forma cuando te marchas voluntariamente. A pesar de haber sido un viaje voluntario, es cierto que dejé atrás muchas cosas materiales que, evidentemente, no me gustaban. Lo cierto es que también fue una búsqueda espiritual. París ha sido una de las pocas fijaciones que he tenido desde adolescente, yo sabía que viviría en París, era una certeza. El hecho de poderme ir fue un sueño cumplido. Una va buscando constantemente algo, aunque a veces no se sepa con claridad qué. Luego, en los libros, París se ha reflejado de formas diferentes y Londres empieza a estar en los inéditos. Supongo que es inevitable que las ciudades que una habita, las personas que la forman y las cosas que se suceden queden reflejadas en la obra.

Háblame de un libro que te haya cambiado la vida, para bien o para mal. Un libro que haya sido importante no sólo para tu literatura sino para tu vida. Que haya dado forma a tu experiencia, a tu manera de ver el mundo.

Louise Bourgeois. Destruction du père. Reconstruction du père, un libro de escritos y entrevistas a Louise Bourgeois, reunidos por Marie-Laure Bernadac y Hans-Ulrich Obrist y publicado por Daniel Lelong Éditeur en el año 2000. Creo que la primera versión fue inglesa y me parece que existe una traducción en español. No creo que me haya cambiado la vida pero sí fue una revelación en el sentido de que nunca había leído ni un libro ni de ficción ni de no-ficción con el que me hubiese sentido tan identificada. Para mí Louise Bourgeois, su obra e incluso ciertos episodios de su vida, fueron una revelación, y la descubrí en París.

Su obra es una constante búsqueda interior. Ella misma decía que su obra es totalmente autobiográfica, sus esculturas, sus dibujos, sus escritos. Me sentí identificada también por esa dimensión autobiográfica. Algo que también me interesa mucho en su obra es la relación que establece con su pasado. Para ella su obsesión era la infancia más que el pasado en sí, pero también el miedo. Para mí no fue la infancia nunca un campo de trabajo específico, pero sí el pasado. Ese empeño en comprender su vida y lo que ella vivió es un poco eso por lo que yo considero que necesito la escritura. Todo lo que hago, incluso más allá de la poesía, es siempre una búsqueda personal. Yo no escribo para los demás, escribo para mí siempre, aunque luego el hecho de publicar sea el paso necesario para compartir la obra con el lector.

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Portada Hay una araña en mi clavícula


¿Cuando escribes no piensas en la gente que te lee?

Cuando escribo, no. Escribir para mí es una necesidad, no ha sido nunca un empeño en publicar. Nunca me he parado a pensar en el lector cuando estaba escribiendo un libro. Para mí la escritura es una necesidad hasta el punto de que la autenticidad es una obligación impuesta. Es parte de la libertad que yo quiero y busco para hacer mi obra. Por eso muchas veces cuando me invitan a colaborar en revistas con reseñas o artículos, suelo decir que no. En primer lugar, porque no sé hacer reseñas, no soy crítica literaria, pero sobre todo porque el poco tiempo que tengo para escribir quiero dedicarlo por completo a mi escritura. A veces una se puede desesperar si el objetivo que tiene es publicar, pero ahí está la tenacidad y el empeño de creer en una misma. Si no te centras en la escritura tu obra puede llegar a contaminarse y terminar no siendo realmente tu propia búsqueda. Eso es lo que me pasa a mí, con lo que no quiero decir que la condición de poeta y crítico literario no puedan perfectamente convivir, es sólo que a mí me faltan el tiempo y las ganas. Una vez que el libro se publica, entonces sí, a veces una piensa en el lector y no digo que me arrepienta, pero sí que puedo sentir cierto pudor, también al recitar, porque la poesía es quizá el género en el que más se desnuda una.

Tú has publicado tus libros en algunas de las mejores editoriales independientes de poesía que tenemos ahora mismo en nuestro país. Hay quien dice que en estos días la mejor poesía se está publicando en esas editoriales independientes y no en las grandes editoriales de siempre. ¿Qué opinas? ¿Cómo ves el mundo de la edición independiente?

En los últimos años las editoriales independientes han dado la oportunidad a muchos escritores y a muchos poetas jóvenes, noveles, que igual sin esas editoriales independientes nunca habrían publicado un libro. En ese sentido, es una labor muy importante la que se ha ido desarrollando en los últimos años. Han surgido muchas de esas editoriales a pesar de la situación de crisis en la que estamos y es una alternativa a los grupos editoriales más poderosos. Yo no puedo más que estar agradecida a mis editores. Realmente cuando empecé a publicar fue así, llamando a todas las puertas. En mi caso tuve suerte, y en esto de publicar también hay que tener un poco de fortuna. Estoy convencida de que el hecho de publicar consiste en una fórmula mixta de talento, empeño y suerte. No es sólo talento, hay gente muy buena que no ha publicado un libro en su vida. El primer libro que publiqué lo envié a un certamen que no gané, pero aún así la editorial me ofreció publicar el libro con ellos. El segundo salió gracias a un premio y con el tercero ocurrió lo mismo que con el primero. Sin editoriales como La Bella Varsovia, Baile del Sol, La Garúa Libros o El Cangrejo Pistolero Ediciones, muchos poetas, entre los que me incluyo, no habrían publicado ni siquiera su primer libro. Las editoriales consideradas más importantes no suelen hacer caso a los autores noveles, no están abiertas a ellos a no ser que se tengan ciertos contactos. No hay más que echar un vistazo a las páginas web de cada una de ellas: la mayoría no aceptan originales, te invitan a participar en los tres o cuatro premios, muchos institucionales, con los que colaboran, y al final termina siendo todo decepcionante. Por si fuera poco, soy bastante antisocial en lo literario, huyo de grupos y reuniones generacionales y, además, el hecho de vivir fuera de España me beneficia en ello. Alguna vez puede tocarte la lotería y puedes ganar un premio en el que colabore alguna de esas grandes editoriales, pero la lotería puede tocarnos pocas veces en la vida.

No eres tú muy de saraos literarios …

No. Aunque no tienes más remedio que participar de alguna forma porque algún contacto necesitas tener con ese mundo si quieres publicar. La promoción del libro, aunque no te guste, es obligatoria cuando se publica. Y no hay que olvidarse de que hay muchas más formas posibles que los saraos para la promoción. Tampoco hay que alarmarse, los editores son personas, y las personas podemos ser de muchas formas diferentes. Tengo editores con los que he firmado un contrato editorial por segunda vez y que no me han puesto ninguna condición para publicar el libro, editores con los que la relación es sana y transparente, pero también tengo editores que me preguntaron cuántas presentaciones iba a ser capaz de hacer (gastos de desplazamiento y alojamiento por mi cuenta, claro) antes de confirmarme la firma del contrato o editores con los que al final nunca firmé documento escrito alguno. Con los saraos, las presentaciones y encuentros literarios pasa un poco igual. Los gastos de las presentaciones corren a cargo del autor, así que no está la cosa para tirar cohetes, menos aún viviendo en el extranjero, pero siempre me comprometo a una o dos presentaciones por cada libro nuevo. Me invitan a pocos encuentros literarios, pero en los dos o tres a los que me han invitado la experiencia fue muy positiva en todos los sentidos.

¿Cómo es la relación con los editores?

A pesar de algunas anécdotas como las que te contaba antes, considero que he tenido mucha suerte. En general la relación con mis editores es buena. Estoy pensando en cada uno de ellos, La Bella Varsovia, La Garúa Libros, El Cangrejo Pistolero Ediciones, Baile del sol… Baile del sol ha sido la única editorial con la que he publicado por segunda vez y una de las dos que me contactó directamente para pedirme algo inédito, Baile del sol y La Garúa Libros. Por eso sólo puedo estar agradecida. Quizá por el tiempo o por la proximidad, no sé, a ciertos editores se les termina teniendo más cariño. Por ejemplo, me pasa con La Bella Varsovia, con Elena Medel y Alejandra Vanessa, dos mujeres a las que yo no sólo admiro como poetas, sino también por la labor cultural que desempeñan. La relación con ellas es muy buena a pesar de que a Alejandra sólo la haya visto una vez en la vida en una presentación y a Elena aún no le haya podido conocer en persona. Las dos son jóvenes y divertidas y a la vez muy serias y profesionales como editoras. Con el editor de Baile del sol, Tito Expósito, por ejemplo, me pasa igual, no tengo una relación de amistad con él, pero el simple hecho de ofrecerme publicar un segundo libro sin haberle enviado nada es para mí un gesto de confianza que agradezco enormemente.

Cuando miras atrás a ocho libros, que ya es una obra considerable, qué ves, ¿qué evolución ves?

Creo que existen ciclos como en la vida. Los primeros libros eran algo más intimistas. Hablaban desde una experiencia más personal y de una forma más abierta porque eran libros en primera persona. Había alguna temática social pero sobre todo hablaban de temas más universales como el amor, el paso del tiempo, los miedos… Luego llegaron otros libros que dejaron atrás la primera persona y que han tenido una temática exclusivamente social. Pienso que han sido libros más arriesgados. Ahora me encuentro en una vuelta a la interioridad primera, a una necesidad de búsqueda interior. Supongo que vuelve a ser inevitable ante acontecimientos relacionados con la enfermedad o la muerte. Me etiquetan a menudo como una poeta social o crítica o hasta combativa, pero yo no sólo veo en mi obra una poesía social.

Yo creo que esa etiqueta es errónea en tu caso.

Sí. Además, es que te la ponen y ¡hala!… Los titulares de la mayoría de las reseñas o de las entrevistas que me hacen van por ahí, pero mi poesía no es sólo social. Incluso en los libros con temas más sociales había una dosis autobiográfica, reflexiva y de búsqueda. Por ejemplo, Shock. Sí, es cierto que habla del paro, que es una crítica al sistema actual, a la sociedad; pero es también vida, autobiografía, ironía. Yo no estoy afiliada a ningún partido político, aunque me empeñe en hacer voluntariados o participe con donaciones o proyectos sin ánimo de lucro. No sólo he escrito poesía con una temática social. Hay una araña en mi clavícula es totalmente autobiográfico, por ejemplo, y muchísimos inéditos. No hago una defensa de la autobiografía, que en realidad lo que hay que conseguir es que el poema sea reconocido por el lector, lo haga suyo, que a nadie le importa ni interesa tu vida privada. Si a veces siento la necesidad de hablar de la injusticia en general no lo hago desde una perspectiva política. Me interesan y me preocupan las personas. Ésa es mi búsqueda. Otra coletilla que me añaden a menudo: que soy una exiliada más que vive las consecuencias de la crisis, una pobrecita más que tiene que buscarse la vida en el extranjero y que huye de su país. He conocido lo que es estar en paro durante casi dos años pero tenía unas condiciones de desempleo excepcionales. Me quedé en paro como me podría haber quedado en España o en cualquier otro país. Es independiente del hecho de vivir en el extranjero. Yo me fui al extranjero voluntariamente y por una búsqueda personal, no por una necesidad económica o laboral. A veces algunos críticos y periodistas se empeñan en interpretar cosas que no son. Es como la etiqueta de la poesía social. Una vez que te etiquetan tienes que cargar con ello quieras o no quieras.

Los poetas soléis tener la capacidad de definir lo que hacéis con muy pocas palabras. Desde tu condición de poeta, de escritora de poesía, ¿qué es la poesía para Sara Herrera Peralta?

Nos expresamos con pocas palabras, menos que en otros géneros, pero mi poesía es una poesía muy narrativa, así que suelo ser poco breve. En cualquier caso, para mí la poesía sigue siendo una forma de comunicarme conmigo misma y con los demás, una búsqueda, una forma de estar en el mundo.

Mariano Cruz

Fundador y coordinador editorial de Vísperas. Licenciado en Filosofía. Ha cursado estudios de Filología Clásica. Ha publicado ensayos sobre arte, cine y literatura en diversas revistas. Tiene dos novelas en el cajón, una de las cuales está en proceso de corrección, y otra en la cabeza. Imparte talleres de iniciación a la técnica del cuento.

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