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21 Nov

Hannah Arendt y la literatura, de Nuria Sánchez Madrid (ed.)

hannah arendt

Hannah Arendt-10,5mm:Portada El socialismo o sea Europa«La literatura no es la forma general de cualquier obra de lenguaje, no es tampoco el lugar universal donde se sitúa la obra de lenguaje. Es de alguna manera un tercer término, el vértice de un triángulo por el que pasa la relación del lenguaje con la obra y de la obra con el lenguaje. Creo que una relación de este género es lo que se designa con la palabra literatura». Quien así se expresaba era uno de los filósofos determinantes en la más reciente historia del pensamiento europeo, Michel Foucault. Pese a estar en las antípodas de Hannah Arendt, bien pueden servir sus palabras para ilustrar la inextricable relación entre la palabra, el lenguaje y la literatura que se da de forma tan conectada en la escritura de la filósofa alemana.

En ella, el lenguaje se convierte en el lugar más adecuado para nombrar, definir, situar y comprender los hechos, «lo que es», en definitiva, la realidad misma. Y es justo en los meandros de ese pensamiento donde brota y se retiene la literatura en Arendt, una morada proteica de la que nutrir la forma —y el fondo— de su pensamiento.

Hannah Arendt y la literatura, publicado por Ediciones Bellaterra y coordinado por Nuria Sánchez Madrid, profesora en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, con epílogo de Fina Birulés, profesora en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, es una muestra muy acertada de cómo la visión poética de Arendt cobra un especial protagonismo en el andamiaje argumental de lo que fue su especial forma de afrontar la filosofía política. La palabra, el lenguaje, las formas artísticas en las que deviene —poesía, narrativa, teatro— no son más que la fuente de sentido en la que se apoyará la visión filosófica del ser y del estar en el mundo que concibió Hannah Arendt.

Esta edición cuenta con la participación de reconocidos especialistas y estudiosos de la obra escrita de Arendt: Carlos Javier González Serrano (Arendt-Homero), Germán Garrido Miñambres (Arendt-Lessing), Nuria Sánchez Madrid (Arendt-Kafka), Víctor Granado Almena (Arendt-Proust), Tomás Domingo Moratalla (Arendt-Brecht), Juan Carlos Barrasús (Arendt-Broch) y Eduardo Cañas Rello (Arendt-Dinesen).

De todos ellos, expertos y temas tratados, podemos sacar una clara conclusión: la relación estrecha, el diálogo continuo, la inspiración más cercana que la autora alemana estableció con los grandes autores de la literatura universal para nutrir nociones y conceptos universales como la condición humana, el paso del tiempo, la acción, la verdad o la responsabilidad de las personas con su entorno.

De este modo podemos encontrar en Hannah Arendt: a la hermenéutica que trató de construir una cierta concepción del comprender; a la escritora que inició una reflexión sobre la posición que la estética y la poesía ocupan en la relación con la condición humana; a la crítica, que aborda obras y autores, produciendo una muy interesante escritura literaria; pero sobre todo encontramos a la pensadora que, de forma coherente y armónica, quiso analizar la condición humana sin que por ello eludiera una profunda y brillante dimensión estética.

Con Hannah Arendt y la literatura se alimentan los múltiples registros y ámbitos variados de conocimiento que la escritora de Hannover atesoró: filosofía y ciencias sociales especialmente, pero también la literatura y la poesía. Para ella, el lenguaje acumula el sentido y, por ende, pensar consistirá en un ejercicio de extraer los significados que habitan en ese lenguaje. Por ello, no hay pensamiento sin palabra. El lenguaje es el medio donde se manifiesta el pensamiento. Es más, el pensamiento necesita el lenguaje no sólo para expresarse, sino para ponerse en movimiento. Por otra parte, tal es la prioridad del lenguaje, que las palabras y sus articulaciones son las únicas armas que tenemos para dar cuenta de los hechos del mundo. Si las aportaciones de Arendt al lenguaje en su relación con el conocimiento y con la vida social son extraordinariamente creativas, no lo son menos en lo relativo al lenguaje poético en su función de originalidad y creatividad.

Brillantes son sus reflexiones sobre el lenguaje y la poesía, sobre la metáfora y lo inefable, de algún modo su cultura literaria y, especialmente, el conocimiento de la poesía, al igual que sus creaciones poéticas, marcan su discurso y sus posiciones sobre el lenguaje.

Hannah Arendt comenzó a leer poesía siendo muy joven, justo cuando ya había leído la Crítica de la razón pura y La religión dentro de los límites de la estricta razón. Confiesa saber de memoria una buena parte de la poesía alemana, a lo que hay que añadir sus amplios estudios de filosofía y teología, así como de la lengua griega.

De todo aquellos mimbres se consolida la extraordinaria capacidad de una autora que ha dado a la filosofía política algunas de las páginas más brillantes del pensamiento contemporáneo —aunque no exento de ciertas polémicas basadas más en las interpretaciones y en las «no lecturas» de sus textos que en argumento sólidos a la altura de su producción.

Hannah Arendt y la literatura es un libro esclarecedor por la aportación y el acercamiento que los autores que participan en él hacen de lo que supuso la literatura para la obra de la filósofa. Es un texto potente que requiere de ciertas lecturas a las espaldas para poder solventar su contenido, pero es altamente recomendable para quienes quieran ir más allá, viajar al fondo de lo que leyó una de las personas que más y mejor entendió la condición humana y el comportamiento de la masa.

Luciano Vázquez

Licenciado en Derecho, en la UNED cursa las últimas asignaturas de Filosofía, su verdadera vocación junto con la escritura. Profesor de español como lengua extranjera titulado por el Instituto Cervantes, corrector de estilo y redactor de contenidos. De profunda devoción lectora, con especial admiración por la poesía, se inicia en la aventura de la crítica literaria de la mano de Vísperas. Seguidor de Montaigne y Russell en lo filosófico y de Gil de Biedma, Ángel González o Joan Margarit en poesía. Con algunos poemas publicados por la Editora Regional Extremeña, aspira a componer un poemario redondo y un ensayo sobre filosofía contemporánea.

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