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2 Ene

Historia oficial del amor, de Ricardo Silva Romero

ricardo silva romero

historia oficial del amorComo historiador soy consciente de lo cerca que pasa la Historia por la vida de la mayoría de las personas. En más de una ocasión, me encuentro con personas que han vivido de cerca, fruto de la casualidad, un suceso histórico. En esos momentos es cuando uno toma una mayor conciencia de que la Historia no siempre está ligada a los grandes nombres, y que estos relatos personales arrojan tanta o más luz sobre los grandes acontecimientos de nuestros tiempos. Esta reflexión se ha visto nuevamente reforzada tras la lectura de esta magnífica novela: Historia oficial del Amor del colombiano Ricardo Silva Romero (Bogotá, 1975), editada por Alfaguara dentro de esa maravillosa iniciativa, no me voy a cansar de repetirlo, que es el «Mapa de las Lenguas». Silva Romero novela la historia de su familia desde los años 30 hasta la actualidad.

Historia oficial del Amor es una novela que contiene dos relatos que se superponen. Por una parte, encontramos una detallada crónica de la vida de la familia Silva Romero y, por otra, está la historia de Colombia de los últimos setenta años. El lector va por tanto a tener la oportunidad de disfrutar de una historia familiar cuyo trasfondo son los principales acontecimientos históricos de uno de los países más convulsos del continente americano. El libro comienza en nuestros días y en ellos el narrador, expresado en una primera persona que coincide en nombre y apellidos con el autor de esta obra, nos habla del proyecto de escritura que está concluyendo, que no es otro que el libro que tenemos en nuestras manos. A partir de ahí, vamos a conocer que la historia se nos narra de adelante hacia atrás, correspondiendo cada capítulo con días puntuales de distintos años, siempre en orden regresivo. En ese sentido, el lector va a disponer de la mayoría de la información antes de que los sucesos tengan lugar. Este arriesgado planteamiento narrativo es cuanto menos audaz para este tipo de obras, pero no menos complejo, pues el escritor tiene ante sí dos retos. Uno es no caer en contradicciones, fundamental para que el relato resulte veraz. El otro gran reto es mantener el interés del lector aun cuando éste lo sabe prácticamente todo al comenzar la obra, o al menos eso nos hace creer Silva Romero. Es aquí donde radica el gran acierto de esta obra. El narrador, en un inicio esa primera persona homónima al autor, a medida que avanza la obra se acerca a posiciones cercanas al narrador omnisciente, jugando así con la información y dejándonos pistas a tener en cuenta en los siguientes capítulos. Este juego en la narración y los puntos de vista proponen otro en el plano de la lectura. El lector cree conocer toda la información en los primeros capítulos, pero descubrirá que todo no le fue revelado y seguirá conociendo nuevos hechos en la medida que avanza, profundizando en ese pasado familiar. El escritor colombiano arriesga pero hace de la técnica un valor y logra que uno no tenga ganas de soltar la obra en las más de quinientas páginas que la componen.

La historia es familiar, cercana y atractiva. El autor toma partido, en la medida en que es una crónica autobiográfica. Sin embargo, no hay atisbo de juicio personal, haciendo universal su relato testimonial como el que cualquiera de nosotros hubiera podido hacer de su propia familia. Con la características de esa voz y una prosa pausada y divertida, el lector va conociendo las intimidades de la familia a la par que nos acercamos a los sucesos fundamentales de un país convulso y complejo. Hay una pregunta que siempre me he hecho en Colombia, y que ahora tristemente me hago con México, y es ¿por qué no marcharse? Silva Romero lo explica magníficamente, especialmente en uno de los capítulos dedicados al trágico destino de su madre. La lógica invita a marcharse pero el ser humano no siempre la sigue.

La obra es por tanto una explicación de Colombia y de las complejas relaciones que mantienen sus habitantes con el país. Las contradicciones, ambiciones y derrotas de todas las familias son narradas con esmero, ya que conectan con la dinámica social y problemática de una esfera superior, el contexto socio-histórico en el que se inscribe. Sin embargo, estos baches pueden resultar difícilmente superables en un país donde «morir de viejo es un lujo», parafraseando a Alfonso Romero Aguirre, uno de los patriarcas de la novela. Este abuelo del protagonista tiene especial relevancia por su fuerte impronta en la vida de Marcela, madre del narrador, así como por su paso por la política. Quizás este sea el único lunar destacable de la novela. Hacia el final, las últimas ochenta páginas, la narración se desenfoca, quedándose al margen de la historia familiar en favor de la crónica histórica, especialmente en lo referente al asesinato de Gaitán y los sucesos del Bogotazo. No desluce el conjunto general, pero creo que la distancia temporal hace que el autor se vuelva más cauto y menos personal. Pese a ello, el resultado final es una novela sincera, divertida, a pesar de las desgracias, y con personajes inolvidables. Es difícil no reír con el padre de Silva Romero, un catedrático de física que echa el tarot, o la valiente madre que carga con el estigma político de su padre y de su hermano. Los personajes son descritos desde el cariño, sin juicios morales. Afortunadamente, no se busca ser ecuánime sino que se impone la visión de ese narrador en primera persona que hace que la historia de una familia contenga la historia de un país.

Historia oficial del Amor es un gran libro. Una obra que perdura en la retina del lector para ser recordada con cariño y entusiasmo. Una oportunidad única de conocer una visión personalísima de la historia reciente de un país apasionante. Yo lo tengo claro, si quieren saber qué pasó en Colombia en las últimas décadas olvídense de ver Narcos, lean a Ricardo Silva Romero. Su historia es mucho mejor, no en vano es oficial.

 

Enrique León

Nacido en Sevilla y Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. En esa misma institución cursa el Máster de Enseñanza Secundaria y el Máster de Estudios Americanos. Actualmente es doctorando en Literatura Hispanoamericana con una tesis sobre literatura centroamericana. Lector desde siempre, en los últimos tiempos también escribe reseñas de narrativa hispanoamericana contemporánea. Es el responsable del blog Fondo de Lectura (fondodelectura.wordpress.com).

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