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14 Dic

Juan Bautista Durán: “Nuestra literatura abarca todo el mundo de habla hispana”

Juan Bautista Durán

Mi encuentro con la Editorial Comba ha estado, curiosamente, marcado por Chile. Conocí a la Editorial Comba hace un par de años, cuando paseando por una librería me encontré con el libro de relatos de Andrea Jeftanovic, No aceptes caramelos de extraños, del que ya conocía sus ediciones de Uqbar y de Casa de las Américas. Al poco tiempo, Constanza Ternicier, amiga y colega, me contó que estaba trabajando un manuscrito que publicaría en la editorial, que resultó ser su novela La trayectoria de los aviones en el aire. Desde entonces sentí curiosidad por este sello joven y su apuesta por los narradores de América Latina. Sin embargo, no fue hasta la presentación del siguiente libro de Jeftanovic de la editorial, Destinos errantes, en la librería La Central de calle Mallorca en Barcelona, que pude conocer a su editor, Juan Bautista Durán. De diferentes encuentros, entre cafés y presentaciones de libros, se fue armando la idea de esta entrevista que, espero, en otro momento continúe, porque hay mucho más de qué conversar.

La editorial Comba surgió en 2014 en Barcelona con objetivos y principios claros: “la firme voluntad de sumar en la unión de voces de uno y otro lado del Atlántico”, y el propósito de “crear una alternancia, un salto continuo, con voces procedentes de Hispanoamérica y de España, en la recuperación de obras olvidadas y la promoción de nuevas voces”. A esto yo le agregaría quizás un objetivo involuntario, pero que he escuchado de la voz de todos los autores que han publicado en la editorial, y es que “Comba ha formado una familia” o “te hace sentir en familia”. Cuéntanos, ¿cómo surgió el proyecto de Comba? ¿alguna anécdota detrás? ¿cuál fue el manuscrito con el que dijiste “éste será el primero”? ¿qué piensas de “la familia Comba”?

Se trata de una inquietud que viene de tiempo atrás. Los dos primeros libros resumen bien la idea de Comba y su planteamiento inicial. El primero fue Las semillas de Urano, del poeta chileno Tomás Browne, y el segundo La raya oscura, de Segundo Serrano Poncela, autor del exilio. Una nueva voz y un rescate. La amistad con Browne, conocer de cerca su poesía, fue determinante para echar este proyecto adelante, así como el asombro ante la obra de Serrano Poncela y el hecho de que fuera inhallable para el lector español. Siguiendo este criterio hemos armado el resto del catálogo; y me alegra que quienes forman parte de él puedan sentirse como en una familia, ya que esto demuestra, no sólo afinidad, sino una coherencia editorial.

Pensar en ediciones independientes siempre trae la frase “es una apuesta arriesgada”, “un salto al vacío”. Ya con tres años de la editorial funcionando –a un muy buen ritmo, por lo demás- ¿cómo ves el panorama de la edición independiente en España? ¿Cómo valoras el actual contexto de la edición y las relaciones entre otros sellos de acá y de allá? ¿Crees que hoy en día para que un sello independiente tenga éxito requiere de hacer lazos con otros?

La edición en español está viviendo un momento de auge de pequeños sellos, lo cual demuestra que hay una inquietud y una necesidad de llegar al lector que, sin embargo, supera la verdadera demanda del mercado. Por lo tanto, toda unión entre los distintos sellos es más que positiva: reafirma la voluntad literaria que hay en determinada parte de la sociedad y demuestra que en la literatura también se pueden establecer lazos. En estas lides, de todos modos, hablar de éxito siempre es muy relativo. El éxito mayor, en el fondo, consiste en lograr que una obra encuentre sus lectores.

En cuanto a los nuevos formatos de esta era, ¿piensas que el libro digital compite con el libro tradicional? ¿Consideras incluir dentro del catálogo de la editorial libros digitales?

La posibilidad de incluir el formato digital es algo que tengo en cuenta desde los inicios de la editorial. No se ha dado de momento porque soy partidario del papel y la cuota de mercado del libro digital sigue siendo muy baja. Procedemos de una cultura reacia a los cambios, y éste en particular va más allá de los soportes de lectura. Para lograr su total aceptación deberá evolucionar bastante todavía. La era digital es determinante para la comunicación, todavía no para lectura; y menos para la literatura.

Por otro lado, en relación a la financiación, ¿cómo ves en el panorama de la edición independiente el acudir a fondos públicos, el lugar del Estado en la financiación?

Para ciertos proyectos es imprescindible el apoyo del Estado. Lo ideal sería que no tuviera que intervenir o, mejor aún, que en vez de financiar esos proyectos o tantos otros el Estado se preocupara por hacer de la cultura un bien necesario para la sociedad. Así dicho es muy complejo, pero el fomento a la lectura es más importante que la financiación de proyectos editoriales.

El catálogo que ha ido consolidando Comba en estos tres años es diverso, y en cierta medida ambicioso: tres colecciones literarias (de narrativa, ensayo y poesía) –donde hay autores locales de renombre, como Rosa Chacel, Ana María Moix, Esmeralda Berbel, junto a escritores de la otra orilla que van desde Enrique Lynch a voces más jóvenes como Ernesto Escobar Ulloa, Tatiana Goransky o Constanza Ternicier, entre otros-, y una colección de arte –que a la fecha sólo cuenta con un número, Un lugar arriba (colinas) (2015) de JDS & LGN-. ¿Cómo ha sido la selección de los manuscritos, el ir planteándote la programación y la línea editorial, teniendo en cuenta además que el equipo de Comba es pequeño? ¿No le temes a veces a que se disperse un poco o te ves tentado por acotar algún aspecto (de género o de temporalidad, por ejemplo)? ¿Cómo ves que el funcionamiento del mercado y de “lo que se está leyendo en el momento” intervienen en tu selección?

El funcionamiento del mercado es una variable que hay que tener en cuenta pero no puede ser un patrón único. Si Rosa Chacel hubiera estado debidamente reeditada no la habríamos publicado en Comba, ahí interviene el mercado. A la hora de elegir entre los textos de Escobar Ulloa, Ternicier, Valenciano, etc. no es sino el texto el que manda. Para ello, al margen de mi lectura, hay otra persona en quien confío, mi mujer, y juntos tomamos las decisiones finales. Tenemos muy claro el marco en el trabajamos y, al margen de los parámetros que ya hemos comentado, a la hora de recuperar la obra de autores fallecidos partimos de las vanguardias de primeros del siglo xx.

Como editor, ¿cómo te enfrentas a la edición de un texto de un escritor fallecido y de los recientes?

La principal diferencia está en que con unos hablas y con los otros no. Pero, esto al margen, la obra de un escritor fallecido al que se decide publicar interesa de antemano, mientras que los autores recientes son ellos quienes proponen el texto a la editorial. De ahí, en caso de ser aprobada la propuesta, puede surgir un diálogo entre autor y editor a fin de enriquecer la obra. Y las obras rescatadas, por otra parte, además de traer de vuelta a tal o cual autor, sirven para marcar la línea y definir el proyecto editorial.

Bautista en el Pipa's

Tu vínculo con el libro y las letras no sólo se ha dado y desarrollado como editor, sino también como narrador, ¿cómo afecta tu posición de escritor a la hora de leer y seleccionar los manuscritos que llegan a tu editorial? En definitiva, ¿cómo vives ese doble vínculo entre editor y autor?

A la hora de seleccionar los manuscritos mi condición de escritor no interviene en absoluto; sin embargo, sí me resulta útil el haber peleado yo mismo con los entresijos de la narración para ajustar los textos de los autores en aquellos puntos en los que puedan flaquear.

Como muy bien sabes, una de las cualidades de tu sello que me acercó a tu catálogo fue su propuesta por apoyar a las voces latinoamericanas. Barcelona, “la meca editorial” de América Latina, ¿qué me dices hoy de esta situación? ¿Consideras que el mito persiste? ¿Cuáles son para ti las ventajas o desventajas de publicar latinoamericanos en España hoy?

Barcelona como “meca editorial de América Latina” mantiene todavía parte del mito, a pesar de los acontecimientos recientes y de que Madrid viene desarrollando un papel muy importante y dinámico. Tiene que producirse un cambio, sin embargo, para que Barcelona siga gozando de prestigio editorial en Hispanoamérica. Los últimos gobiernos locales prefieren apoyar la traducción al catalán de obras como Cien años de soledad a fomentar ese vínculo y por tanto las nuevas voces en letras hispánicas. Esto supone una fragmentación contraria a los preceptos de Editorial Comba: no publicamos a autores hispanoamericanos con la idea de publicar a gente de allá, sino como marco lingüístico. Nuestra literatura, como decía Carlos Barral, no termina o empieza en determinadas fronteras, sino que abarca todo el mundo de habla hispana.

En la definición de la editorial se señala a Hispanoamérica; deduzco, por tanto, que Comba no busca trabajar con traducciones ni del portugués, ni francés o inglés. ¿Es así? ¿Cómo sientes que dialoga la literatura española con la latinoamericana o hispanoamericana en este momento?

Como decía en la respuesta anterior, el propósito de la editorial consiste en abarcar un marco lingüístico. El diálogo entre ambas orillas, siendo hoy bastante fluido, debería serlo todavía más. Los autores de allá vienen con cierta regularidad a España, hay una referencia, propiciada probablemente por el mercado editorial, que a la inversa todavía no se está dando del mismo modo.

¿Cómo ha sido el trabajo con los escritores desde la otra orilla? Me refiero tanto al método de edición con los autores, como al trabajo propiamente tal con el texto y esas particularidades contextuales e idiomáticas. ¿Crees que las estrategias de difusión y promoción aquí en España para las voces de Latinoamérica deben ser diferentes que para los locales? ¿Cómo te has enfrentado a eso?

El trato con los autores de allá ha sido siempre muy cordial y satisfactorio, respetando en lo posible las particularidades de su habla. Hablar de un marco común no significa estandarizar desde nuestro punto de vista, sino aceptar los dejes y buscar el entendimiento dentro de nuestras particularidades. Eso puede ser en sí un rasgo definitorio para la promoción de una obra, mientras que un autor local tiene de inicio la capacidad de llegar a un lector más cercano. Hay que buscar en cada caso cuáles son los canales más adecuados, quién puede hablar mejor de ello y a quién debe llegar. La promoción, por lo demás, es una tarea ardua en la labor del editor que requiere de mucha paciencia.

Como chilena, me sorprende, y me alegra sobre todo, ver la cantidad de escritores chilenos que conforman tu catálogo –Andrea Jeftanovic, Matías Correa, Constanza Ternicier, Tomás Browne, Rodrigo Díaz Cortez-. ¿Eres seguidor de la literatura chilena? ¿Cómo llegaste o llegaron todos ellos al sello?

El primer libro de la editorial es de Tomás Browne, lo cual marcó en cierta medida su rumbo. Con Tomás, excelente poeta, me une la amistad, y de ahí tuve acceso a otros autores chilenos como Matías Correa, cuya Geografía de lo inútil me asombró. Andrea Jeftanovic llegó por otro canal, y sin duda puedo decir que es un baluarte en nuestro catálogo. Y por otros canales también llegaron Ternicier y Rodrigo Díaz, quienes viven en Barcelona y por tanto su “chilenidad” de pronto se desvanece. No es algo que me importe el pasaporte de los autores. De Chile, para mí, es una referencia José Donoso; y algunos de sus poetas mayores, como Huidobro o Jorge Tellier, a quienes he leído mucho y sigo disfrutando. Pero, insisto, no tengo ningún interés particular en Chile; presto atención a los textos que recibo. Si he publicado a estos autores se debe a la calidad de sus textos y a la casualidad de haber estado en contacto con ellos. El haber publicado a otros chilenos está claro que sirvió de reclamo para autores de allá, y no sólo fueron los que constan en el catálogo, sino bastantes los que se han puesto en contacto con Comba.

Tu obra narrativa cuenta ya con dos novelas y un libro de relatos –Las tres pipas de Francisco Valdés (2011) y Lo que ayer era mentira (2013), y Convivir con el genio (2014), respectivamente-, ¿con qué género te sientes más cómodo? ¿Con qué otros escritores hispanoamericanos o españoles de tu generación sientes que dialoga tu obra?

Me siento más cómodo con el relato, sin duda, es el género perfecto para mí. No tengo tan claro el concepto de generación, en cambio. Voy viendo quiénes son mis coetáneos, lo que no es poco, aunque por el momento se trata de una mera cuestión de edad. Valoro mucho la obra de Juan Gómez Bárcena y Cristina Morales, por ejemplo, así como la de Constanza Ternicier y Matías Correa.

En tu libro Convivir con el genio, más allá de presentarnos una diversidad de historias, con desventuras varias, y quiebres en los respectivos finales, cada relato propone sus propios espacios, su propio ritmo y personajes en los que el desarrollo emocional y afectivo es crucial. Como si hubiera una especie de resistencia a que se planteara una poética de autor cerrada y fija y se dejara así, work in progress. Si bien varios cuentos fueron publicados anteriormente, en el prólogo propones un orden de lectura; sin embargo, para mí, cada cuento funciona perfecto por sí solo por lo que a veces me hizo “ruido” esa “sugerencia”, ¿qué te hizo pensar que es necesario ese orden? ¿Qué nos dices de esos cuentos?

No entiendo muy bien esa resistencia a la que te refieres. La poética se construye poco a poco y rara vez basta con uno o dos libros para determinarla, aunque yo, como autor, sí aprecio una voluntad poética en la unión que forman los relatos de Convivir con el genio. A ello me refiero en el prólogo, además de especificar dónde fueron publicados previamente buena parte de ellos. Siendo al mismo tiempo el editor de Comba, era importante para mí resaltar ese dato, a modo de autorización. Por otra parte, la sugerencia que mencionas es al fin la misma que, a mi juicio, debe prevalecer en todo libro de relatos: leerlos en el mismo orden en que están dispuestos. Ése es también un trabajo importante, en el que no pocas veces interviene el editor. Luego, obviamente, los relatos deben funcionar por sí mismos y deben poder ser releídos de modo aleatorio cuantas veces quiera el lector. Pero en esa sugerencia está la diferencia entre el libro de relatos, con un sentido interno en su conjunto, y la compilación de relatos, donde éstos están simplemente reunidos.

¿Qué se viene en la programación del 2018 en Comba? ¿Alguna novedad que nos puedas adelantar?

Puedo confirmar los dos primeros libros del año, excelentes ambos, de dos autores que ya publicaron en Comba. Un libro de relatos de Daniel Mella y una novela en forma de diario de Esmeralda Berbel.

En cuanto a tu escritura personal, ¿algún proyecto en camino?

En cuanto a lo mío, tengo material listo pero nada planificado a la fecha.

Fernanda Bustamante

Fernanda Bustamante Escalona es doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Su investigación, bajo un enfoque interdisciplinar, se centra en la narrativa y cultura reciente del Caribe insular hispano, y en las redes intelectuales y literarias transatlánticas entre España y Latinoamérica. Es codirectora de Mitologías hoy. Revista de pensamiento, crítica y estudios literarios latinoamericanos. Recientemente hizo la edición de Rita Indiana. Archivos (Cielonaranja, 2017).

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