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28 May

Literatura de Izquierda, de Damián Tabarovsky

Buenos Aires, 26 de agosto de 2014  - Como parte de la programación del “Año Cortázar 2014: Cien años con Julio” el Ministerio de Cultura de la Nación organiza las Jornadas Internacionales “Lecturas y relecturas de Julio Cortázar”, del 25 al 27 de agosto, en la Sala J. L. Borges de la Biblioteca Nacional, con entrada libre y gratuita. Durante los tres días, más de cuarenta escritores, académicos, periodistas y pensadores argentinos y del mundo debatirán sobre el rol del intelectual en la actualidad, analizarán la obra del autor de Rayuela en sus múltiples aspectos, y trazarán sus vínculos con el cine, el box, la política, la crítica, la traducción y la narrativa actual, entre otros temas.

Se presentó la mesa “Rastros de Cortázar en la narrativa actual” con la participación de Isabel Stratta, Damián Tabarovsky y Luciano Lamberti. La moderó Mónica López Ocón.

Fotos: Silvina Frydlewsky / Ministerio de Cultura de la Nación

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En el ensayo ‘Leer Blanchot’ del libro En busca de las palabras, Oscar del Barco remarca la forma en la que el francés trabaja sus temas, en donde el punto del cual se parte es, a su vez, el del regreso y ese viaje que tiene la forma de círculo hace que cada uno de sus puntos sea una plenitud y a la vez un olvido y una supresión: cada punto —refuerza del Barco— “contempla todo y a su vez, en el vértice de la paradoja, jamás se cierra”. Un pensamiento que rechaza la línea recta rechaza implícitamente la idea de progresión, la idea de una superación del pasado a una suerte de ‘futuro pleno’. Este movimiento permite pensar la reedición de ciertos libros que no sólo proponen una política circular en la que el lenguaje se interroga a sí mismo como un ejercicio de monólogo interior reflexivo, sino que también lo hacen del otro lado del espectro (¿un monólogo exterior?), hacia un afuera que no se sabe bien qué es, pero que se recorre —a la manera del stalker de Tarkovski cuando deambula por ‘la zona’— intentando hallar indicios, símbolos, la otredad.

Seguir de cerca la obra de Damián Tabarovsky (Buenos Aires, 1967) es asistir a un teatro de referencias que se disponen de manera circular: desde la publicación de Literatura de Izquierda hasta nuestros días, los libros de este autor vienen trabajando en una relación de coherencia. En el prólogo a su nueva edición (Ediciones Godot, 2018) Martín Kohan da en la diana cuando afirma que este libro es, ante todo, “un manifiesto”. Analizar el ‘manifiesto’ de Tabarovsky es el propósito de esta reseña.

Hace muy poco el autor afirmó en una entrevista que no había tocado ni una coma del libro en su nueva edición, creía que aún —así como está— el libro preserva un mensaje que se sostiene: esta capacidad no depende de los temas que aborda, no depende de su clara postura combativa; el libro se sostiene porque se intercala en un espacio estructural. Ese espacio es el de la sintaxis. Trabajar desde la sintaxis (cómo descentralizarla, cómo revolucionarla, cómo hacerla delirar) le permite a Tabarovsky argumentar contra ‘los estilos’, contra el mercado, contra la academia, los talleres literarios, contra todos. ¿Por qué? Porque ante el conservadurismo literario, se hace necesario tomar una posición política que lleva como bandera la estructuración de la frase: trabajar desde la frase es de alguna manera abordar el conflicto desde su punto más álgido (y por eso más interesante): la construcción de sentido.

Si uno se toma la molestia de revisar los capítulos de Literatura de Izquierda se puede topar con que en cada uno de ellos se encuentra el germen de lo que Tabarovsky ha venido proponiendo también desde el plano editorial (Mardulce): ‘El escritor sin público’ tiene puntos de encuentro con La cena de los notables (donde se presenta una “sospecha de toda convención”, y en la que se cuestiona “la idea de paradigma”, intentando desviar la tensión —y sobre todo la atención— de la academia y el mercado hacia otra parte); lo mismo ocurre si pensamos a ‘Perder el juicio’ y lo asociamos con otros dos libros de la editorial como lo son El origen del narrador y la Correspondencia teórica de Flaubert (“Después de Flaubert el tema de la literatura no va a ser el mundo, la representación, el acontecer de la narración, sino el lenguaje”), lo que marca una constancia o bien la persistencia de una idea (aquí vuelve lo circular, lo de darle vueltas y vueltas a una idea hasta concretar algo distinto a lo anterior). A su vez sobrevuela en el texto la figura siempre recurrente del ‘fantasma’: figura que le ha permitido al autor de Coney Island trabajar el eterno retorno del espectro de la vanguardia. Este fantasma que acecha (que aparece también en El amo bueno) es uno que dialoga con el presente, pero trae consigo todo el peso del pasado —el de las vanguardias históricas, por supuesto—; este peso del mundo, al estar desfasado con respecto a la literatura de nuestros días, hace que siempre se esté en el malentendido y a su vez se esté presentando un marco de posibilidad, “un horizonte imprescindible para la literatura contemporánea” y que se encuentra en el dominio de la alteridad.

Para cerrar cabe preguntarse a dónde quiere llegar Tabarovsky en su búsqueda de posicionar a la literatura de izquierda como aquella que se figura como ‘comunidad inoperante’, que contiene la figura del ‘escritor sin público’, que trabaja como un ‘sistema de exclusiones’, que tiene como condición fundante ‘perforar’ el lenguaje/idioma (“traducir es perforar el pasado, escribir es perforar el idioma”). No tenemos una respuesta (¿qué se pensaban?), pero quizá Roland Barthes nos pueda dar una mano, ya que pensar una literatura que sea de izquierda es hacerla devenir —de acuerdo a lo que menciona Barthes— una “Utopía del lenguaje”.

Raúl Andrés Cuello

Raúl Andrés Cuello (Mendoza, 1988) es licenciado en Enología, máster en Viticultura y Enología y se desempeña como becario en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ambos de Argentina. Realiza su Doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Cuyo en el área de Biotecnología de Levaduras Vínicas. Paralelamente a esto colabora realizando reseñas de libros, entrevistas o ensayos en diarios y revistas culturales de Argentina (Otra Parte y Cultura Irracional). En 2015 publicó Magias Parciales, su primer libro de relatos. Desde 2014 a la fecha se encuentra trabajando en una novela experimental cuyo título es La imposibilidad de la escritura.

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