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23 Nov

Madrid, 1616, de Eloy Cebrián y Francisco Mendoza

Eloy Cebrian

Madrid«Murió en abril, de madrugada, en una de esas horas imprecisas entre el día y la noche en que los vínculos entre carne y espíritu parecen aflojarse, esas horas que tan propicias resultan para abandonar este mundo. Gonzalo, que había sido su yerno y su mejor amigo, había ayudado a limpiar su cuerpo y a amortajarlo. Sabía que se trataba de una tarea de mujeres, pero se empeñó en ayudar a despecho de Isabel, su esposa, y de doña Catalina, pues pensó que la lealtad le exigía aquel último gesto de misericordia para quien había sido su segundo padre».

Tras la resaca del éxito, la vida empieza a volver a su rutina para el profesor jubilado Erasmo López de Mendoza, quien asiste perplejo al dislate de que ni la comunidad de filólogos ni las autoridades se hayan puesto en contacto con él a propósito del hallazgo de la tumba de Cervantes. Sin embargo, una llamada del matrimonio de Esquivias lo pondrá, junto a su ex alumna Pilar Esparza, tras la pista de un nuevo manuscrito cervantino que despertará la codicia de los cazatesoros y anunciará la revelación de datos inéditos sobre la vida y obra de Cervantes.

Soy de la opinión de que hablar sobre Cervantes —como de cualquier otra figura literaria de semejante altura— es difícil. Muy difícil. Uno puede caer en tópicos o visiones manidas. El personaje abruma y hay que tener una pericia especial para no sonar impostado. Con el descubrimiento de su tumba y el IV centenario de su muerte como marco, uno podría suponer una oportuna loa, pero no.  Eloy Cebrián tiene esa pericia —así nos lo demostró en anteriores obras como Bajo la fría luz de octubre, Los fantasmas de Edimburgo y Madrid, 1605—, y el resultado es una obra que reúne las características de la mejor novela de aventuras con lo mejor de la novela histórica. Un acierto, vaya. Con todas las letras.

Presenta la misma estructura que Madrid, 1605, la novela que la precede: acción estructurada en dos planos que corren paralelos. Uno, el tiempo actual, cuenta las aventuras de Erasmo y Pilar en el descarnado mundo de la bibliofilia de altos vuelos, donde abundan la mala baba y las traiciones; otro, el tiempo de Gonzalo de Córdoba, quien, a través de sus crónicas manuscritas, nos narra su vida, los últimos años de Cervantes y el proceso de creación de la segunda parte de El Quijote. Los hechos puramente históricos y los ficticios se entretejen para dar un resultado redondo y sorprendente, con conexiones bastante originales, como el viaje de Gonzalo allende los mares y la relación entre Shakespeare y Cervantes —uno de los puntos más interesantes de la novela— amén del misterio de la existencia de un Quijote alternativo y la identidad (¿desvelada?) de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del otro Quijote, la versión infame y descafeinada.

La acción se encuentra salpicada de paralelismos y alusiones. Parejas como Erasmo y Pilar o Cervantes y Gonzalo traen el eco de la pareja por antonomasia: Quijote y Sancho. Los guiños al Quijote son continuos, desde las ya mencionadas parejas hasta esa sensación incómoda, semejante a un picor en la nuca, de que la vida es tan solo una novela que alguien se ha inventado, escrito y puesto a la venta. Se trata, pues, de una de esas historias de lectura amena con algo más, de las que no se quedan ahí y nos abren una serie de capas cuya profundidad puede ir descubriendo y analizando el lector exigente.

Pero sobre todo, esta es una novela que emociona. Emociona sin necesidad de lirismo ni sobreactuaciones, tan solo con hacernos asistir, con viveza y realismo, al declive natural de un genio tan humano como usted y como yo. La narración de los últimos días de Cervantes y el relato de su entierro son sencillamente geniales, de una emotividad justa, sin aspavientos. Y es que tras la oscuridad siempre —o casi siempre— acaba por llegar la luz. Aunque esa luz sea el reconocimiento póstumo y el placer no disfrutado de haber pasado a la historia.

 

Título: Madrid, 1616. Autores: Eloy Cebrián y Francisco Mendoza. Editorial: Algaida Histórica. Año de publicación: 2015. Páginas: 560. ISBN: 978-84-9067-323-2. Precio: 18,00 €. Temática: Ficción histórica.

Ana Martínez Castillo

Ana Martínez Castillo es profesora y escritora de relatos de terror y de novelas de Literatura Infantil y Juvenil. Publica sus trabajos en el blog "La hermana cruel", y es autora de la novela infantil "Hadas que muerden" (Palabras de Agua Editorial, 2013)

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