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24 Jun

Poesía completa, de Idea Vilariño

Idea vilariño portada

Poesía completa Idea Vilariño“Ni con delicadeza/ ni con cuidado./ Acaso/ tiene delicadeza/ vivir/ romperse el alma.”

Quizás no podemos vivir permanentemente con delicadeza, acaso no siempre podemos tener cuidado: quizás la vida consista en romperse el alma: Vilariño tiene razón, porque vivir es duro y hace daño. Claro que mucho depende de donde hagamos la pausa en el poema. De cualquier manera, cuando leí estos versos me pareció que estaban hablando directamente de mí y me di cuenta de que era un poema tan hermoso como bueno, porque decía de mí sin ser yo con una cadencia que se aceleraba en cada verso. La Poesía Completa de Idea Vilariño (1920-2009) llegó a mí en el 2008 como un regalo en uno de los momentos que más lo necesitaba, y aquí sigue, acompañándome desde entonces en un lugar del corazón que guardo como oro en paño. Quede esto establecido desde el principio para que nadie se llame a engaño.

A la poeta uruguaya se la sitúa en la llamada generación del 45 junto con Onetti (su amante durante muchos años), Benedetti y Rodríguez Monegal, entre otros, con los que formó parte de la plantilla de Marcha, una revista literaria. Más adelante fundó Brecha en la que permaneció hasta 1993Su primer poemario fue publicado en 1945, La suplicante, después llegarían Cielo cielo, Paraíso Perdido hasta No, y Canciones, ya en 1983. Su obra no era muy conocida en España, pero a raíz de este libro, publicado en primera edición en febrero de 2008, ha conseguido cierto eco, y el volumen acaba de ser reeditado por Lumen. En este libro los poemas no están dispuestos cronológicamente, sino que el orden de edición sigue el que la poeta ideó a lo largo de su vida. De manera que en el mismo poemario se pueden encontrar textos de finales de los 40 hasta sus últimos poemas de los años 90. Vilariño también fue traductora y ensayista, además de compositora y profesora. Murió en Montevideo el 28 de abril de 2009, poco después de ver publicada su Poesía Completa en España. 

Sus versos, de profunda raíz pesimista, hablan de la soledad, la muerte, el desamor, pero también del amor y el deseo, que tal vez son dos caras de la misma moneda. Su perpetua melancolía tizna la mayoría de los poemas, de forma despojada, sin florituras; por eso su intensidad, que contrasta, según cuentan los que la conocieron, con su aparente frialdad y distancia. Los endecasílabos son los protagonistas de la primera etapa, mucho más triste, por cierto, que la última; pero la desolación está siempre presente, a veces de forma desgarrada y otras, más irónica y liviana. Y es que los años, se quiera o no, cambian nuestra forma de hacer frente al sufrimiento y al desamor, del que ella supo mucho, hasta saciarse. Cabe recordar que muchos de sus poemas—aunque posteriormente tuvo otras relaciones— parecen dirigidos directamente a su amante, Juan Carlos Onetti: “[…] Ya no estás/ en un día futuro/ no sabré dónde vives/ con quién/ ni si te acuerdas./ No me abrazarás nunca/ como esta noche/ nunca./ No volveré a tocarte./ No te veré morir”. (1958)

De manera que a veces percibimos a una Vilariño a punto de terminar con su vida, pues vive “esta constante despedida”, se hunde en “este mundo podrido” y “negro para siempre”; quizás es la poesía la que la salva porque con ella puede decir lo que guarda en su ser más intimo: las ganas de decir adiós, incluso con rabia contenida: “Aquí/ lejos/ te borro./ Adiós”(1968)

A veces me ha recordado la dolorosa nostalgia de un tango: no esperes nunca una mano. Quizás haya un desgarro en el fondo de su ser por el que la poesía escapaba como el vapor de una olla a presión. Seguimos en una continua despedida.

Todos los poemas están claramente medidos, abundan los heptasílabos con diversas combinaciones. El ritmo se consigue con reiteraciones y aliteraciones; a veces, me parece, algunos poemas carecen de musicalidad y, abruptos, nos ponen delante de un acantilado de palabras. En muchos poemas observamos las mismas características: cartas, enumeraciones, condicionales; casi llega a hacer un inventario de penas que se desgranan hasta no estar/ eso quisiera: […] quisiera estar dormida entre la tierra/ no dormida/ estar muerta y sin palabras/ no estar muerta/ no estar/ eso quisiera.” (1974)

En este volumen Vilariño se presenta, no es ningún descubrimiento, como una de las poetas más interesantes de las últimas décadas, con un trabajo muy personal y necesario no sólo para conocerla como autora—para lo que esta obra es fundamental—,sino también para entender la evolución de la poesía femenina en los últimos años, pensemos, por ejemplo, en Cristina Peri Rossi o en Piedad Bonnett. Versos como fogonazos que deslumbran por su sencillez, inmediatez y profundidad: “fue un momento/ un momento/ en el centro del mundo.”

Ernestina González Causse

Licenciada en Historia del Arte y profesora de esta disciplina. Se ha dedicado con preferencia a aquellas realidades cuyo contenido es fundamentalmente estético: arte, literatura, fotografía, música y cine. Ejemplo de esta dedicación son tanto su blog, La letra con salsa entra, en el que se aúna la reflexión sobre la belleza con la alimentación, cuanto su colaboración en Comida’s Magazine, revista en la que escribe y para la que hace fotografías. Actualmente, esta inmersa en un proyecto fotográfico y realiza colaboraciones literarias.

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