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29 Feb

Seré un anciano hermoso en un gran país, de Manuel Astur

manuel astur

Fotografía de Lorena P. Dunay

seré un anciano hermosoHay cosas que, se quiera o no, van con uno. Son una necesidad, un capricho imperioso que tiene el yo. Cosas que no pueden evitarse. Y una de ellas es la necesidad de escribir, y, aún más allá, de hacerlo bien. Escribir para trascender. Escribir y ser un nombre en la Literatura —esa que se escribe con mayúsculas—, si es que algo así de grande es posible hoy en día. Hay gente que no concibe otra forma de vida y Manuel Astur es uno de ellos.

Porque el leitmotiv de Seré un anciano hermoso en un gran país es la necesidad de trascender. Trascender por medio de la escritura y encima hacerlo hablando de uno mismo. Y es que en esta obra Astur lleva al límite el siempre recurrido (y no por ello menos útil) consejo del «escribe sobre lo que conoces». O escribe porque te conoces. O escribe para conocerte. ¿Por qué si no se inicia la escritura de un ensayo tan personal, donde se planea dar cuenta de sus descubrimientos, de la búsqueda de su identidad, de sus desilusiones, sus pecados, sus sueños? Lo dice él mismo en las primeras páginas: «La historia es una novela que reescribe cada generación. Pero siendo nada, siendo yo nadie, necesito dejar testimonio de esa guerra silenciosa que se ha librado en mi país y dentro de mí en los últimos treinta años».

Este ensayo —ensayo emocional— no trata solo sobre Astur. Trata también sobre España, sobre los descubrimientos, la búsqueda de identidad, las desilusiones, los pecados, los sueños de España. Es la historia de una generación entera, esa generación nuestra, de los que éramos niños en los años ochenta y que crecimos con la cabeza llena de pájaros; es la historia de un país entero narrada a través de las vivencias de una persona particular. Una suerte de intrahistoria, que decía Unamuno, una intrabiografía que sirve para explicarnos a todos. Lleva lo pequeño, lo insignificante, lo cotidiano, eso que puede significarlo todo en la vida de uno, pero que no es nada en la historia de un país, a categoría de universal. Lo individual explicando lo colectivo.

Con el instrumento de un lenguaje cuidado, poético y sin excesos, Astur va plagando su prosa de frases lapidarias, de experiencias lapidarias, de reflexiones lapidarias. Todo lo que contiene este ensayo deja huella, y no lo digo de forma gratuita: es así. A través de varios hilos temáticos, este niño de postguerra nos habla de hitos vitales (mudarse al mar; después a Oviedo, volver a la aldea, quedarse solo y descubrir la música, viajar a Londres, vivir en Madrid y trabajar en discográficas, perder el trabajo y a su novia; caer y levantarse una vez más, porque de eso va la vida) y también de símbolos de esa España que analiza, los símbolos que formarían parte de un nuevo escudo, mucho más justo y representativo y que Astur va descubriendo con cada experiencia que nos cuenta.

Y así, «tratando de encontrar significados a mi insignificante vida para alcanzar la universalidad de una época», va tejiendo Astur esta intrahistoria, la de un joven escritor asturiano, nacido en el 80, poeta, narrador, ensayista emocional, periodista y productor musical, autor del libro de poemas Y encima es mi cumpleaños y de la novela Quince días para acabar con el mundo. En definitiva, un español con ganas de contarnos su historia, y con ella, la historia de todos.

Ana Martínez Castillo

Ana Martínez Castillo es profesora y escritora de relatos de terror y de novelas de Literatura Infantil y Juvenil. Publica sus trabajos en el blog "La hermana cruel", y es autora de la novela infantil "Hadas que muerden" (Palabras de Agua Editorial, 2013)

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