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11 May

Una forma más real que la del mundo, de Juan José Saer

juan josé saer y sarlo

Fotografía de portada: Juan José Saer con Beatriz Sarlo.

saer una forma más real que la del mundoJuan José Saer (Serodino, 1937 – París, 2005) enseñó Historia del Cine y Crítica y Estética Cinematográfica en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. En 1968 se trasladó a París, donde trabajó como profesor y jefe de la cátedra de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Rennes. Publicó las novelas Cicatrices (1969), El limonero real (1974), Nadie nada nunca (1980), El entenado (1986), Glosa (1986), Lo imborrable (1992) y La grande (2005), entre otras. Los libros de cuentos En la zona (1960), Unidad de lugar (1967), La mayor (1976) y Lugar (2000). Los libros de ensayo El río sin orillas: tratado imaginario (1991), El concepto de ficción (1997) y La narración-objeto (1999). Póstumamente, se publicaron los libros Trabajos (2005) y Papeles de trabajo I, II, III y IV.

«Para que haya una literatura tiene que haber teorías, [y] en Argentina hay teorías literarias»; con esta declaración de intenciones —de marcado carácter político—Saer responde a su interlocutor en «Para mí la literatura es una propuesta antropológica», una de las veintisiete entrevistas que componen Una forma más real que la del mundo. El libro aquí reseñado viene a formar parte de la gran batería de obras que han surgido a partir de la muerte de Juan José Saer (que abarcan tanto la exégesis hasta la exhumación de sus papeles de trabajo), y que por lo tanto componen un corpus que podría ser calificado como «de alteridad»; es decir, eso otro que no necesariamente conformó su «obra oficial» y que de alguna manera la acompaña (pero no la completa).

Saer —el personaje, pero también su literatura— parecía llevarse bien con la confrontación hacia lo establecido: «en tanto que escritor, gozo de una suerte de irresponsabilidad filosófica»; no se preocupaba por esquemas que respetasen «al dedillo» una rigurosidad o un esquema particular. Afirmaba que la literatura, al contrario de los sistemas científicos, no persigue ningún fin práctico fuera de sí misma. Denunciaba que a diferencia de Francia —donde todos allí son pequeños artesanos que intentan montar un boliche para vender más que el del frente— en Argentina subsisten aún «teorías actuantes». Nada de lo que dice parece ser descabellado en nuestro tiempo concreto, donde abundan los procedimientos a la hora de narrar, pero faltan ideas.

El libro compilado por Martín Prieto —gran conocedor de la obra de Saer y autor de Breve historia de la literatura argentina (Taurus, 2006), brillante libro «panorámico» de crítica literaria— no presenta un orden cronológico en sus entrevistas, lo que permite al lector «ordenado» constatar diferencias y repeticiones en las declaraciones del autor de Glosa en saltos espacio-temporales discontinuos. Hay algo que remarca Prieto acerca del Saer oral, que constituye una parte fundamental de su ars poetica, y es que ésta se hace a partir de la incertidumbre como herramienta para la elocuencia: para Saer «el sentido nace con la escritura y no es anterior al acto de escribir».

Hay una idea que se manifiesta en la mayoría de las entrevistas que le hacen al escritor, y es que su preocupación gira constantemente en torno a la «forma de la escritura»: «es la forma la que cuenta, […] es la atmósfera, el tiempo del relato, el lenguaje, la entonación, lo que debe crear su propio mundo y tratar de ponerlo en órbita». Esta manera de «habitar», de «orbitar» en una literatura que se constituya como ente autónomo, pero también como parte de un sistema, tiene la forma de una obsesión estética tanto más cuanto contenga aristas filosóficas, políticas, epistemológicas, etnológicas y un vasto etcétera. Se sirve para ello de un corpus bibliográfico compuesto por sus maestros: Borges, Pavese, Faulkner, Gadda, Joyce, Kafka, Proust, Flaubert, Cervantes, Onetti; pero en el que también figuran autores contemporáneos a Saer, como Sarraute —de quien tradujo sus Tropismes—, Butor o Robbe-Grillet.

Con respecto a este libro —en cuanto forma y contenido—, se podría decir que presenta al lector una inmejorable forma de acercamiento a la obra de Saer, si antes no ha surcado en la corriente de su prosa/poética. Es llamativa la cantidad de erratas que contiene el libro editado por Mansalva; no obstante, durante su lectura obra el milagro propio de las obras trabajadas desde la calidad literaria: por momentos pareciéramos sumergirnos a una experiencia de la lectura cuya emoción estética nos tiene preparados una forma más real que la del mundo.

Raúl Andrés Cuello

Raúl Andrés Cuello (Mendoza, 1988) es licenciado en Enología, máster en Viticultura y Enología y se desempeña como becario en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ambos de Argentina. Realiza su Doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Cuyo en el área de Biotecnología de Levaduras Vínicas. Paralelamente a esto colabora realizando reseñas de libros, entrevistas o ensayos en diarios y revistas culturales de Argentina (Otra Parte) y España (culturamas.es). En 2015 publicó Magias Parciales, su primer libro de relatos. Desde 2014 a la fecha se encuentra trabajando en una novela experimental cuyo título es La imposibilidad de la escritura.

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